Un kit muy especial

Hacía tiempo que no me emocionaba como hoy. No sé si es la edad, el sentimentalismo que me aflora o efecto de la primavera pero, la cuestión es que para este Día de la Madre, en el que además era el cumple de la protagonista (56 primaveras) le he preparado un kit doble para tal celebración.

tarta de piña

Con mensaje, fotos, washi tape, velas, infusiones y mucho mucho cariño, he hecho esta caja para mi madre. Todos los detalles de dentro acorde con sus gustos y además, como la mujer se me ha hecho super deportista, le he añadido una tortitas y una mermelada de higos para que coja fuerzas después del esfuerzo físico! y mental porque todo iba acompañado de unas Cruzadas para mantener la mente ágil y joven.

caja regalo mamá

Pues bien, como os he dicho mientras lo abría y veía su cara de emoción pues como que una no es de piedra y ¡se me han caido las lágrimas a cascadas! y clarooo ahí estaba mi padre haciendo fotos las cuales, tampoco se reverán.
Y como os he comentado, este día era el doble de especial pero pese a que le he hecho fotos me ha pedido DE CORAZÓN que no la saque “en el blog de lapizcajusta” o se vengará… asi que, como una le tiene sus respetos sólamente os muestro la foto de la tarta que he decorado con dos improvisados banderines y es que, estando en el pueblo me he acordado que no los había impreso pero… ¡¡no pasa nada!! para ello existe un folio, unos lápices de colores, tijeras, celo, dos pajitas y estas manos tan apañàs! (véase el resultado, ¿no está tan mal, no?).

caja regalo mamá interior

Ingredientes
1 bote de piña en su jugo grande (unos 820 gr.)
2 botes de nata de spray azucarada (250 gr. cada bote)
Unas 8-10 láminas de gelatina neutra (si encontráis de piña, mejor)
Unos 6 u 8 bizcochitos para poner en la base de la tarta

caja regalo mamá
Pasos para su elaboración
1. Escurrir el jugo de la piña.
2. Colocar troceado por la mitad el bizcocho en la base del molde y con el jugo de la piña, empaparlo bien (sobre 3 dedos de un vaso de jugo). Una vez esté empapado, meter en la nevera. Por cierto, antes de que se me olvide, tenéis que usar un molde desmontable.
3. De las rodajas de piña, reservar un par para la decoración de la tarta y el resto, triturarlas con la batidora. Cuesta un poco pero se baten bien, Una vez están trituradas, seguir batiéndolas un par de minutos para que se deshaga bien.
4. En un cazo, hervimos el resto del jugo y en cuanto comience la ebullición, añadir las láminas de gelatinas y deshacerlas bien. A mi se me ha quedado un poco pegada al cazo, una solución puede ser poner unos 10 minutos antes la gelatina en agua para que se ablanden y asi, se mezcle mejor con el jugo. En cuanto esté la gelatina integrada al jugo, apagar el fuego y dejar reposar durante 5 minutos como mínimo.
5. Ahora mezclamos junto al jugo, la piña triturada y la nata, mezclándolo bien con movimientos suaves. Yo me he ayudado con un tenedor.
6. Antes de verter la crema resultante al molde con la base del bizcocho, yo he optado por colar la mezcla para quitar todos los hilitos de la piña. Puede que a alguien le guste y lo profiera, a mi desde luego, como ese aspero tacto no es que me haga la mayor ilusión del mundo… lo he quitado.
7. Ahora sí! Vertemos el contenido sobre los bizcochos. Algún trozo me ha flotado hacia arriba (no todo va a ser bonito y maravilloso), y lo que he hecho es con la ayuda de una cuchara, “meterlo” hacia abajo y presionarlo. Metemos en la nevera y ¡a esperar a que cuaje!
8. Debemos hacerla un día antes de consumirla para que así, se cuaje bien toda la tarta. Cuando la saquemos, cortamos las rodajas de piña reservadas para su decoración, y las ponemos por encima.
Espero que os haya gustado este post, y que os animéis a hacer la receta. ¡Feliz semana!

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